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28.9.13

El living por asalto

Ayer, en una mesa redonda dedicada a debatir acerca del lugar de la sociología en la democracia, uno de los expositores, perteneciente a CEDOP, comentó que cerca del 50% de las personas que habían encuestado en ocasión de las últimas PASO no estaba interesada en la política. Además, al preguntar acerca del momento en que se había decidido el voto, el 20% contestaba que había sido en los momentos previos a entrar al cuarto oscuro. Y al indagar sobre tal decisión, se topaban con una respuesta difícilmente rebatible: "Tal candidato me gusta". Sin ahondar en motivos, en propuestas partidarias, en un pensamiento a largo plazo acerca del quehacer político cotidiano. Finalmente, terminaba su exposición alarmado acerca de la escasa efectividad de los millones gastados en las campañas. 

No creo, en particular, que esos millones hayan sido desperdiciados. Si una quinta parte de la población votante elige sólo por la publicidad, y si a la mitad de los electores realmente "no le interesa la política", en lo personal me parece que ha sido un éxito de marketing. 

La pregunta esencial es, ¿por qué "la política" no interesa? ¿Cuál es la imagen que estos sectores desinteresados tienen de lo que es esa palabrita que se ha vuelto difusa tras años de imposición de un pensamiento neoliberal, de un discurso en el que "los grandes relatos" ya no tienen lugar, donde la noción de política asociada a sucio, corrupción, mentira ha ganado el imaginario social? ¿Cómo es que los continuos pedidos de seguridad, de control de precios, de justicia no se asocian a la política

Una puede caminar por esta ciudad y escuchar fragmentos de conversaciones. Sentarse en un bar y, disimuladamente, encerrarse en un libro que no va a leer y poner los oídos al servicio de las voces de las otras mesas. Se va a encontrar con que el discurso de sus conciudadanos está plagado de política. Entre discusiones acerca de la última novia de Tinelli o el último escándalo de Jelinek, seguramente circularán aspectos que hacen al quehacer político más institucional. Pero pareciera que la política es algo mágico, algo que solamente hacen personas que son vistas casi como estrellas de cine, donde importa más si se usan unas calzas o si tal o cual es agresivo en una discusión en el recinto antes que las horas de discusión de leyes, de armado de proyectos, de ejecución y diseño de políticas públicas. 

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Tampoco olvido que, pegado a la persiana, oí morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo: "Viva la patria" sino que dijo: "No me dejen solo, hijos de puta".
Después no quiero recordar más, ni la voz del locutor en la madrugada anunciando que dieciocho civiles han sido ejecutados en Lanús, ni la ola de sangre que anega al país hasta la muerte de Valle. Tengo demasiado para una sola noche. Valle no me interesa. Perón no me interesa, la revolución no me interesa. ¿Puedo volver al ajedrez?

Walsh nos cuenta en el prólogo de "Operación Masacre" que, hacia junio de 1956, su interés mayor estaba en jugar al ajedrez. Lo que menos le interesaba era qué pasaba con Perón o con Valle, solamente quería seguir con sus novelas, con sus juegos, con sus tardes y noches con los parroquianos del bar. Pero la política irrumpió en su vida cotidiana de la peor manera que conoce: irrumpió con violencia. Hasta se podría decir que, literalmente, su living fue baleado por las balas que la misma política había disparado. Se dio cuenta que no era algo lejano, y que los fusilamientos no fueron simples asesinatos contra personas individuales, sino contra el Pueblo. El resto, es historia. 

Tras más de 50 años durante los cuales la política irrumpió con violencia en las vidas cotidianas, con un interregno donde fue relegada al campo de la nada pero siguió violentando con pobreza, desocupación y futilidad de las vidas individuales, donde hubo otro estallido de violencia con cuerpos tendidos sin vida en el centro de la ciudad, y con los últimos diez años donde se la quiso imponer a la fuerza desde un relato con aristas emocionales que, pareciera, no ha terminado de formarse ni de ser efectivamente instalado, me gustaría pensar que no va a volver a irrumpir de la misma manera. Que tome el living por asalto, sí, tiene maneras: ese 50% al que no le interesa la política no puede ser obligado a interesarle, sino que tiene que ser instruido en ella. No se puede generar interés en algo que no se comprende bien.  


29.5.09

Weberianas

El romanticismo de la huelga general y el romanticismo de la esperanza revolucionaria como tales es lo que cautiva a estos intelectuales. Si uno los observa, apreciará que se trata de románticos incapaces psíquicamente de adaptarse a la vida ordinaria de cada día y a sus exigencias, o que sienten una aversión hacia ella, y por eso suspiran por la gran maravilla revolucionaria, y, si se presenta la ocasión, por verse ellos mismos en el poder. Por supuesto, también entre ellos existe gente con dotes de organización. Pero la pregunta es si los obreros estarían dispuestos a someterse precisamente a su dictadura.

El Socialismo (1918)
Max Weber

27.3.09

La madre de todas las Ciencias

El episodio lo refiere Plutarco, en los Nueve libros de la historia. Cuando Teseo, el héroe griego, volvió victorioso de Creta después de haber matado al minotauro y liberado a los atenienses del tributo de jóvenes que todos los años debían enviar a la isla, los ciudadanos de Atenas pensaron, previsiblemente, en levantarle un monumento. Alguien propuso que el monumento fuera el barco mismo en el que Teseo había atravesado dos veces el Egeo, la memoria del viaje. Así que en la cima de alguna de las colinas de Atenas procedieron los ciudadanos agradecidos a instalar el barco, a la intemperie de las noches áticas.


Con el tiempo, murieron y nacieron atenienses, pero fue insoslayable tarea munícipe de todas las generaciones restaurar el barco de Teseo. Durante siglos, la madera que inexorablemente se pudría fue reemplazada por madera nueva. Y después se reemplazó la madera de reemplazo. Hasta que un día entre los días se paró frente al barco un ateniense entre los atenienses, y con alguna fatuidad declaró: “Este no es el barco de Teseo”. Otros, que no esperaban más que la aparición del primero, dijeron: “Desde luego que es el barco de Teseo”, y ya no hubo modo de acallar la discusión, ni tampoco motivo. La conclusión de Plutarco es la síntesis magnífica que a veces puede ser la historia: “De allí surgieron dos escuelas filosóficas, divididas por la respuesta distinta que daban al argumento aumentativo”
Matias Alinovi en Futuro.
Esa es la diferencia. Ante el hecho social, el filósofo se pregunta si es o no el barco. El sociólogo intentaría indagar acerca del significado que los sujetos le otorgan a la reconstrucción del objeto, su potencialidad en tanto cohesionador social, la manera en que se reproduce y transmite el ritual. Todo esto bajo la atenta mirada de la trabajadora social, que sin duda correría hacia las señoras que participan...
"Mamita, mirá cómo tenés las manos... ¡tanto barco, tanta madera y no podés acariciar a tus gordis después!"

16.3.09

Cotidianas XXXI

Chat por gmail.


yo: sabías que entre 1946 y 1966 solamente aumenta un 0,02% la participación femenina en la población ocupada?

Enviado a las 17.45

yo: ...
       ay, nunca nadie me va a querer

13.2.09

Académicas VIII: Tributo

Ling: Le pagué tributo a Puán.

Dr: ¿Cómo?

Ling: Perdí mi cartuchera allá. Llena de lapiceras, lápices, marcadores... Pero está bien, yo con Puán...

Dr: Siempre con Puán tuviste esa cosa... danielinkesca

Ling: Sí, qué sé yo... los muchachos de Puán son mucho más interesantes. Los sociólogos tienen una atracción antinatural con las chicas de Puán, y nosotras nos olvidamos de los chicos de allá...

Dr: En fin, si te gusta lo andrógino, lo indefinido e indefinible... allá vos.

13.12.08

Del por qué la endogamia le hace mal a la ciencia

El predominio de la mediocridad se debe más bien a las leyes de cooperación humana, sobre todo de cooperación de diversos cuerpos, y en este caso cooperación de los claustros, que recomiendan (...) Sólo cuando [hay intervención] en la selección académica por motivos políticos, se puede tener la seguridad de que las convenientes mediocridades monopolizarán todas las oportunidades

Max Weber, La ciencia como vocación, 1922

¿Y cuál es la novedad? Suponete que sos hijo de un filósofo famoso que firma cartas por ahí. Suponete que sos joven, lindo, simpático, el sueño de cualquier suegra biempensante. Que tu paso por la meca del saber sociológico es casi como tomar una calle en pendiente en tu bici: muchos amigos a tu alrededor, chicas que te siguen, profesores que te adulan. La verdad, que encontrarte a una morochita resentida nacida en provincia que se da cuenta que te copiás las reseñas y te mira mal cada vez que tu soberbia destella no es nada relevante. Vas a ser un palote más para sumar al enojo y la creciente amargura de esa otra. Sobre todo cuando te den la oportunidad de escribir una columnita en Página 12 diciendo cualquier boludez. Y la oportunidad llega sola, después de todo, para algo somos todos amigos, hijos, hermanos, conocidos. Somos todos una gran familia. Fuimos todos al Nacional, al Pelle, a la ORT.
O alguna vez nos cruzamos en una cursada, seguramente ya conocíamos a alguien de aquellos años dorados. Y vemos en quien está frente al aula al profeta que aguardábamos, que piensa y dice y hace todo lo que nos gustaría pensar, decir y hacer. Sobre todo, vemos que quiere la revolución de la misma manera en que la queremos nosotros. Y empezamos a trabajar ahí. Escribimos en sintonía con nuestro profeta, lo citamos en nuestros trabajitos, nos presentamos juntos en todas las jornadas que haya. Nos adulamos sin cansancio, cada tanto nos tiramos un palo porque lo que nuestro compañerito de camino escribió no es tan radical como nos gustaría.

¿Acaso eso está mal? ¿Para qué sirven las jornadas si no es para escuchar por sexta vez en el mismo mes lo que está escribiendo nuestro profeta o nuestro co-acólito? Y, si viene alguien de afuera, lo mejor es dejar que el profeta lo destroce porque no es lo suficientemente revolucionario. Y esperar, esperar dos segundos, a que no mire. Acercarse, y despacito, muy despacito, casi inaudible, decirle lo que pensamos sobre lo que ese otro está haciendo. Pero que no nos escuche, que ni siquiera se de cuenta que estamos abriendo un poquito el círculo.
No vaya a ser que la ciencia se agrande, crezca, se infecte con otras ideas.

9.10.08

Por qué nunca voy a ser como Emilio

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado
Ya no compartirás la clara luna
Ni los lentos jardines. Ya no hay una
Luna que no sea espejo del pasado,
Cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
Que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
La fiel memoria y los desiertos días
Jorge Luis Borges, “1964”

... Weber hace también referencia, tal vez con más pasión, al otro aspecto liberador de la esfera erótica; que si bien también plantea una salida a la cotidianeidad tiene otra arista nada desdeñable.
No sin cierta libertad, en este apartado se entenderá erotismo en el sentido de amor sexual, es decir, del amor que un individuo puede llegar a sentir por otro en tanto pareja amorosa, en un sentido mucho más profundo y trascendente que el matrimonial reglamentado por la religión o por la sociedad secularizada. En este sentido, la esfera erótica proveería una salida en tanto permitiría “la cumbre irrebasable de la pretensión amorosa: la mutua penetración de las almas [que] (…) se basa en la posibilidad de una comunidad que es sentida como un total hacerse uno, como un desvanecimiento del «tú», y es tan poderosa que se la explica «simbólicamente», sacramentalmente” (Weber 1998b: 456). La competencia con la esfera religiosa, en este caso, se da desde el “mutuo donarse y en el mutuo deberse” (Weber 1998b:458), pero de una persona a otra, y no hacia Dios.
Si bien este aspecto parece mucho más liberador y permanente, debe hacerse la salvedad, junto a Weber, que es mucho más difícil lograrlo, y que está más allá de la voluntad individual. Entran aquí aspectos de azar, que no siempre pueden derivar en una relación en que las almas se hagan una “hasta el pianissimo de la postrera edad” (Weber 1998b:458). Quizá por eso el primer aspecto del erotismo -aquél referido a la sexualidad, casi la "pura animalidad"- parezca más liberador, en tanto puede estar en las manos del individuo lograrlo. Vale la pena volver a leer el poema de Borges citado más arriba, que no le será ajeno a nadie que haya vivenciado el desolador sentimiento de perder aquello que le había dado, aunque sea por un instante, un sentido a su vida...

30.8.08

Académicas VII: Futuro

Ling: La rosca, estar metido todo el tiempo, no me vas a negar que es desgastante...

P: Bueno, pero siempre hay elección. Es como una timba. Podés elegir entrar, y por ahí te va mejor, o podés seguir completamente sola. La investigación es un trabajo solitario.

L: No sería tan distinto a la carrera, después de todo.

P: ¡Claaaro, hay un continuum! Es estar leyendo con una botella de whisky (¡contemplada en la beca!) y una .38 en la otra mano, acariciando un gato negro...

L: El mío es gris, ¿sirve?

P: También. Le vas dando una mano de hollín a medida que el humor cambie.

21.8.08

Cotidianas XXIX

G: Es que en antropología son todas feas.

Ling: ¿No te parece exagerado?

G: No. Y las que no son feas, hacen lo posible para parecer un salvaje del Amazonas.

28.7.08

Dicen que es casi imposible

 Mesa de final.

Profesor: ¿Preparó un tema?
Alumno: Sí... quería hablar sobre el peronismo...
Profesor: Perfecto. Tiene tres minutos.

10.7.08

Chinos

No sé, eh. Un recorte bien hecho puede hacerte pensar algo, pero cuando ves el artículo completo la opinión puede cambiar bastante.
O no, no sé. Nunca sé.
Uno está en una profesión que no ofrece producción material masiva más que aquella de los libros. No es raro entonces que nos peleemos por publicar, sea donde sea que se publique. Son las reglas del juego. Del campo. Ah, sí, de eso hablé.
Pero qué importa. Si total es lo mismo, a diferentes niveles. Es siempre dar vueltas entre nosotros, no animarse a agrandar el círculo, no digo ya en una auténtica práctica interdisciplinaria y mucho menos en una ampliación al resto del universo, a ese universo no-intelectual, no-académico, no-escritor-literario-puro, no-escritor-mercantil, no-rosquero-autopublicado-autoconvocado (y qué envidia respeto les tenemos a estos últimos, nosotros que nos atenemos a las reglas de un campo estricto). Es hablar con palabras difíciles en seminarios cerrados, es pretender que la teoría es sólo teoría y que ahí queda, es discutir sobre cuestiones metodológicas o sobre una coma, o sobre si la jaula era de hierro o de acero. Es si el sociólogo que escribe teoría pura es mejor que el que hace ensayismo; y si estos dos son mejores que el que vende su alma a la sucia investigación de mercado (¿de qué viven los primeros? ¿Papá les paga el cafecito y la cervecita, o se los paga una beca conicet?)
Pero no, no voy a seguir discutiendo. Porque tengo que hacer que mi sueldo estatal valga un poco y corregir una pregunta, porque soy mujer y mi cuerpo no hace más que recordármelo, porque a las 18.30 hay una reunión sobre orientaciones en la facu y porque, de una vez, tengo que ponerme a escribir el abstract para presentar en alguno de los congresos que vienen.

20.5.08

A seguirla

No sé ustedes, pero yo quisiera que el licenciado siguiera esta discusión, pero más que nada esta otra ("Las chicas de sociales se masturban así").

Porque en ese texto que a muchos -no sólo a él- nos hizo enamorarnos de la sociología, Weber plantea que la cátedra no es lugar para profetas. Pero no dijo nada de galanes, sex symbols o simples machos alfas y betas (¿jefes de cátedras y jtps?) que andan pavoneándose frente al aula, aún cuando para algunos no sea conciente.
Es una situación desigual, donde hay otros atractivos que funcionan -y mucho-. Donde hay poder, pero también hay saber, y hay, al menos, un cuerpo expuesto. Allí transcurre una vida, un modo de vida, un tiempo de vida. Y es inevitable. Porque los dioses y demonios chocan, por supuesto. Y el demonio de la ciencia no siempre le gana al dios del erotismo.
Mal que nos pese.

3.5.08

Campos (Pensamientos desordenados sobre...)

Hay conceptos que de tanto ser usados pierden su sustento. Pero algunos de esos usos se amparan en la más que pertinente explicabilidad que pueden llegar a tener para tratar ciertos temas. ¿Se imaginan lo que hubiera sido de cientos y cientos de trabajos sin los conceptos rejuntaos de Foucault? Y eso por citar uno, uno solito.

Y sí, ese párrafo fue un abrir el paragüas. Porque voy a usar el concepto de campo. Porque no conozco (y quizá se deba a mi creciente pérdida de rapidez mental) un concepto que mejor se asimile a explicar una determinada situación de un determinado grupo de personas que, en este caso, se dedica a una determinada actividad.

Y la discusión pasó últimamente sobre si hay un campo sociológico.

Considero que, al menos, está el espacio para la diferenciación. Un espacio que tiene sus reglas, que en tanto producción científica tiene sus métodos, que en tanto productora de intelectuales hace lo que puede. Pero allí está.

No es Puán. Ni intenta serlo. Es demasiado complejo, demasiado heterogéneo como para que pregunten: ¿qué pasa en Marcelo T.? Pasan muchas cosas. De todo. No todos son troskos, ni posmos, ni chamuyeros, ni cientificistas.

Y no hay operadores culturales*. Todos los que quedan están en el campo literario. Allá enfrente. Quizás un poco más homogéneo, visto desde acá.

Lo que sí, nosotros no tenemos esa vanguardia que constantemente histeriquea con la Academia. Nuestros chicos malos no salen en los suples culturales o juveniles. Ni siquiera se nos ocurre llegar a pensar en repartir nuestras tesis doctorales editadas por nosotros en papel artesanal, o cosidas en los minutos libres que nos deja nuestras becas del CONICET. A lo sumo la pelea por la edición estará entre si sale por Fondo de Cultura, Siglo XXI, o Sudamericana; en dónde metés tus papers y cuántos artículos compilás con quién.

Lo que no es poco.

Y que no deja de ser tremendamente angustiante.



* Un rosquero no es un operador cultural.

21.3.08

Cotidianas XXVIII

g... dice:
qué tal el reencuentro con nuestra amada institución?

Ling dice:
y... viene bien, por ahora
Ling dice:
y vos?

g... dice:
creo que bien, no sé
g... dice:
educación parece bien
g... dice:
igual yo desconfío de la gente que cita mucho a bourdieu

Ling dice:
jaja, está muy bien

g... dice:
y demografía fue muy surrealista

Ling dice:
por?

g... dice:
una mina parecida a la hija de perón hablando con un micrófono de mierda en un aula a 45ºC
g... dice:
casi me desmayo

Ling dice:
me parece que yo estaba en el aula de al lado el día ese!!
Ling dice:
no tenía puesto los lentes así que no vi bien quién era, pero fue potente la imagen

g... dice:
jajaja la viste?
g... dice:
hay que filmar todo eso

Ling dice:
prestaría el celu pero se me cayó en la alcantarilla del baño de la biblioteca
Ling dice:
(para seguir sumando)

g... dice:
jajajaja
g... dice:
es lo que vos creés
g... dice:
en realidad la facultad te chupó el celular
g... dice:
es un ente vivo

Ling dice:
uh, pará que después sueño!!

g... dice:
hay que filmar "the wall" versión facultad de ciencias sociales con pedacitos de videos así
g... dice:
en blanco y negro

Ling dice:
no des ideas
Ling dice:
lo peor es que nos criticarían por mentirosos

g... dice:
porque no entienden de arte
g... dice:
creen que esos murales fascistas que pintan son arte

Ling dice:
vos los querés sacar porque sos un facho
Ling dice:
el arte es así, hay que dejar a la juventud expresarse

g... dice:
y un burgués, no te olvides

Ling dice:
por eso estás enamorado de la propiedad privada

g... dice:

g... dice:
y a veces la engaño con la plusvalía
g... dice:
pero no lo cuentes que se pone celosa

8.3.08

Traductor Instantáneo

En esta nueva incursión a las aulas, tuve que activar mi traductor academicista para llevar adelante ciertas clases. Para los reticentes a escuchar nuevas maneras, comparto dos ejemplos.

Si escucha: "El tano era más culto que la mierda"
Entienda: "Gino Germani era un erudito"

Si escucha: "Cuando se muere el Pocho se va todo al carajo"
Entienda: "Tras la muerte de Perón, la coyuntura sociopolítica se complejizó".


Hay otro mundo allí afuera. A no tenerle miedo.

29.2.08

En clase

"Quizás un error de Germani fue posibilitar que las generaciones posteriores de sociólogos adoptaran una postura anti-estatal. La sociología no puede ser anti-estatal. El Estado -cualquier Estado, eso es otra discusión- es la instancia máxima de socialización, y un sociólogo no puede querer destruirlo."

(...)

"En la UBA siempre hubo estudiantes que trabajaban en el Estado. Pero no para hacer sociología desde allí. Solamente por una cuestión utilitaria, para obtener plata y poder pagar el café de las discusiones acerca de cómo combatir al Estado"

25.11.07

Con el resaltador

"¿Cómo -me dije- puede durar la obra de un Spencer, de un Durkheim, de un Parsons? ¿Cómo podrían persistir esos desorbitados mamotretos, incapaces de exponer una idea en menos de trescientas dos carillas y letra de mosca? Y, por lo demás, ¿qué insólita soberbia nos ha hecho creer que lo que tenemos que decir a la gente debe requerir más que un párrafo, una frase, una palabra? En fin, ¿por qué tantos textos insignes, inseparables de los destinos del Hombre, han sido a menudo textos breves, transitables por la memoria más indigente, transmisibles oralmente de generación en generación?



13.11.07

Con el resaltador: Loïc Wacquant


""Los Estados Unidos son, sin duda, la primera sociedad de inseguridad avanzada de la historia. No es sólo que genera -y tolera- tasas de criminalidad incomparablemente más altas que la de las demás naciones posindustriales (la frecuencia de los homicidios es diez veces más alta que en los países de la Unión Europea y la tasa de encarcelamiento de seis a doce veces superior), sino que ha erigido a la inseguridad en principio de organización de la vida colectiva y en modo de regulación de los intercambios socioeconómicos y las conductas individuales"

"En la escuela primaria Fiske de Woodlawn, situada a menos de 200 metros de la business schoolde la Universidad de Chicago (pero justo fuera del perímetro de ronda de la abundante policía privada contratada por este establecimiento), la prioridad cotidiana es alimentar a los niños para evitar que se duerman en el curso o que se vuelvan muy agresivos por estar con el estómago vacío. Luego, hay que asegurar la seguridad física de los escolares y del personal por medio de una milicia de padres que patrullan dentro y alrededor del establecimiento armados con bates de béisbol durante toda la jornada."

"Los Condenados de la Ciudad"(2007)
Loïc Wacquant

5.11.07

Jornadas

Más de 80 mesas. ¿Puede alguien explicarme quién, si no es ellos -¿nosotros?- mismos tiene tiempo de ir a las ponencias, actos, presentaciones de las Jornadas de Sociología?

Al menos no es como en Puán. Acá no nos tiramos a matar. Nos tiramos flores todo el tiempo. Todo es interesante, de frente. Puede haber alguna miradita irónica, algún chiste por lo bajo; pero estamos entrenados para vender con la palabra.

¿Cuántos enamoramientos producirán las Jornadas?