Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

11.2.07

Cotidianas XVII

Domingo. Sobremesa para terminar el resto de las bebidas alcohólicas tras la pizza amasada por la tía-madrina de Ling. El marido de la tía-madrina continúa su perorata peronista.

Tío: Como Borges. Yo no lo leo. Es anti-peronista.

Ling: ¿Y eso qué tiene que ver?

Tío: Me vas a decir que no era antiperonista y antinacionalista...

(La discusión continúa con leves intervenciones del resto de los familiares.)

Papá (adoptando una posición conciliadora): En realidad, en los '70, hacía falta un enemigo. El enemigo era Borges. Y por eso nosotros no lo leíamos. Yo después no lo leí de fiaca, pero en esa época, no lo podías leer.

Ling: Claro. Pero seguir pensando como cuando tenías 17 años, es una estupidez.

(Silencio)

Tío: Igual vos sos una negra fea.

19.12.06

Cotidianas XV

Ling: Papá, a eso de las 12.30, 1, voy a volver con V. ¿Podés no levantarte en calzoncillos y pañuelo de seda a comer sandía en la cocina?

4.11.06

That's Amore (II)

Una vez que salió de la cárcel, Pepino quedó en África. Parece que no era tan fácil volver. Se puso una panadería. O algo así.

Pero claro, una vez que le mostraron cómo era viajar, y que con eso pudo ver que el mundo era más grande que la costa del Mediterráneo, Pepino siguió viajando.

Y viajó bastante.

Recorrió demasiado.

Incluso, siguiendo un itinerario que parece haber sido hecho a la medida de sus paisanos, llegó a Buenos Aires. De a poquito, de a poquito, se fue trayendo a sus hermanos. Casi a todos los siete.

Pero faltaba algo. Porque parece que el corazón no siente sólo a nivel filial.

Y que si 20 años no son nada, 30 son menos.

Todos los años Pepino guardaba plata para volver. No para pasear. Para volver a buscar algo que había dejado, y que todas las noches recordaba.

Casi 30 años después de irse por primera vez de Sicilia, Pepino volvió. Para casarse con su primera novia...




Y sí... that's amore...


31.10.06

That's Amore (I)

Pepino nació en 1912. En realidad se llamaba José. Aunque tampoco. De verdad, se llamaba Giuseppe. Pero para todos era Pepino.

Era un muchacho bastante pintón. Pintón para lo que se podía ser en un pueblito siciliano en los tempranos años del fascismo. Por eso mismo: pintón.

A la derecha, Pepino
Pero se sabe lo que le pasó a muchos de estos muchachos -fueran o no pintones- en esa época. No les importó que Pepino hubiera nacido en 1912, ni que tuviera muchos hermanos, ni que fuera pintón. Ni siquiera les importó que no se llamara Pepino. Y lo enlistaron. Sí, eso, lo mandaron a la guerra.

Y Pepino fue a luchar. A defender alguna colonia de esas que ni siquiera sabía que existía.







Dicen que en las historias de vida se pueden ver los procesos macrosociales interactuando con las pequeñas historias cotidianas. Acá podemos confirmarlo: Mussolini cae. Sube otro gobierno. Italia cambia de bando.

Y se lo olvidan a Pepino preso en una cárcel africana.

Durante 3 años...

15.10.06

Cotidianas XIII

Papá: Yo, la que quiero ver de vuelta, es esa de ShonTravolta

Ling: ¿Con Air? Ya la viste 500 veces.

Papá: No, no... una que vi una vez sola... de ShonTravolta y Ema Truman.

Ling: (relaciona) Pulp Fiction. La tengo en DVD.

Papá: Voy a esperar que la vuelvan a pasar.

16.7.05

Cotidianas III

Conversación en un auto.

Mamá: Pero si la conocés... ¿te acordás cuando vivíamos en la otra casa? Enfrente había dos hermanas... una rubia y una morochita, pero que igual era linda...

Ling: (mirada penetrante)


Mamá: No, digo, porque hay morochitas que son feas.


Ling: Como yo.


Mamá: No, vos sos... trigueña...


Ling: (silencio)


Mamá: (silencio)


Ling: (suspiro)


Mamá: Bueno, entonces, la rubia se casó con...


Ling: No importa, mamá. La conversación se terminó cuando te salió el racista de adentro.

9.7.05

Cotidianas II

Almuerzo familiar. Ocasión: festejo del cumpleaños de una tía venida de Rosario. Abuelos, tíos, cumpleañera, primitos, padres y padres de una tía.

Padre: - En San Luis, el Adolfo paga más los planes Trabajar. Pero sí o sí hay que ir a trabajar, todos los días, te pone a hacer de todo. Y si faltás, tiene que ir tu hijo o alguien en tu lugar.
Tía 1: - Sí, allá los llaman los "pico y pala".
Comentario agudo de Ling: - En la URSS le decían gulag...
Tía 2: - Claro, fomentan la cultura del trabajo...

Todos asienten y revuelven sus tacitas de café. Y no sé por qué, cada vez me siento más incomprendida...